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<title><![CDATA[ El cerdito feliz, Mis Notas en Varios]]></title>
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		<title><![CDATA[ El cerdito feliz]]></title>
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		<description><![CDATA[ <p align="justify"><a href="http://www.josebamirenafernandezflorin.com/notas/el_cerdito_feliz.html"><img src="http://www.josebamirenafernandezflorin.com/articulos/el_cerdito_feliz.jpg" width="200" height="150" alt="El cerdito feliz" style="float: right; border: #CCCCCC 4px solid;"></a><br> Cuenta la leyenda que &eacute;rase que se era <br>
un <strong class="marked">cerdito feliz</strong>, rechoncho y de s&iacute; mismo  pagado, sus &uacute;nicas ocupaciones diarias eran comer y dormir, como los koalas, pero dada su m&iacute;sera y apagada existencia, pens&oacute; que <strong class="marked">le faltaba <em>algo</em></strong>. <br>
<br>
Despu&eacute;s de mucho buscar y rebuscar, probar y reprobar, y volver a buscar, decidi&oacute; que por fin hab&iacute;a encontrado el sentido de su vida... <br><br>
  <strong class="marked">&iexcl;Quer&iacute;a ser hombre!</strong> <br>
  <br>
As&iacute; pues, firme en su decisi&oacute;n, mas no veloz, dada su naturaleza ociosa, empez&oacute; a observar al g&eacute;nero humano, y en verdad que no eran tan complicados, aquellos confundidos animales que andaban a dos patas. No fu&eacute; dif&iacute;cil hacerse pasar por uno de ellos. Con una resplandeciente camisa color pl&aacute;tano y pantalones ambarinos a juego, d&aacute;base el cerdito feliz laaargos paseos, y nadie osaba dudar de su condici&oacute;n humana, pues cosas m&aacute;s <em>raras</em> se hab&iacute;an visto... Mas he aqu&iacute; que pronto se di&oacute; cuenta nuestro tan querido amiguito de que a pesar de su aspecto, nadie le hac&iacute;a caso. Pero poco dur&oacute; su angustia, pues f&aacute;cil le fu&eacute; descubrir, que como en todo, en esto de las atenciones tambi&eacute;n hab&iacute;a truco. Delante del espejo, d&iacute;a y noche, ensayaba su estratagema: ce&ntilde;o fruncido, pu&ntilde;os cerrados, moviendo todo el cuerpo como si tuviera prisa por hacer <em>algo</em>. <br>
<br>
Quiz&aacute;s en un principio, aprender las frases apropiadas fuera lo m&aacute;s dif&iacute;cil, muchas repeticiones, con variaci&oacute;n, combinaciones sin permutaci&oacute;n: <em>Yo</em>, <em>Yo soy</em>, <em>m&iacute;</em>, <em>para m&iacute;</em>, incluso <em>usted no sabe con qui&eacute;n est&aacute; hablando</em>. Y otro d&iacute;a, y otra noche, otra luna y otro astro. Pues eso del tiempo era una tonter&iacute;a, total, siempre se despertaba temprano para aprender a ser malo y cuanto m&aacute;s mejor, si no nadie le har&iacute;a caso. <br>
<br>
Al fin, lleg&oacute; la hora de la verdad, ya con todo aprendido y para semejante momento bien pertrechado. &iquest;Saldr&iacute;a cara..? &iquest;Saldr&iacute;a cruz..? Por fin lleg&oacute; el &eacute;xito, triunf&oacute; en su loca aventura por aqu&eacute;l, el mundo, que dec&iacute;an algunos un dios hab&iacute;a creado. Nadie dudaba de que aquel <strong class="marked">cerdito feliz</strong> fuera hombre... Tan seguro... Tan gordo, siempre tan malhumorado... Otro m&aacute;s, cuchicheaban los de-m&aacute;s, otro YO ampuloso y tan-bien amueblado. Ahora hab&iacute;a encontrado su sitio, ya sab&iacute;a c&oacute;mo ten&iacute;a que vivir, pues aqu&eacute;llos, t&aacute;ntos, no pod&iacute;an errar tiro tan-bien calculado. <br>
<br>
Pero como dicen los de-m&aacute;s <em>tras la calma viene la tormenta</em>. Y como nuestro cerdito no pod&iacute;a ser menos, tambi&eacute;n tropez&oacute;, y una vez en el suelo abri&oacute; los ojos, desorbitados... &iexcl;Pero qu&eacute; horror&iexcl; &iexcl;Qu&eacute; espanto! Cu&aacute;l fu&eacute; su sorpresa al descubrir que aquellos a los que siempre hab&iacute;a emulado no eran hombres, sino al igual que &eacute;l, piara de cerdos, cerdos disfrazados. Y as&iacute; continu&oacute; su vida nuestro querido amiguito y tal vez paisano, vida o enga&ntilde;o, todav&iacute;a orgulloso de ser hombre tan-bien disfrazado. Era &eacute;l, el cerdito del cuento, al fin y al cabo, y aunque no supiera muy bien en qu&eacute; consist&iacute;a, los dem&aacute;s parec&iacute;an entenderlo, que era lo &uacute;nico importante y humano. Era lo que &eacute;l hab&iacute;a aprendido y nadie le hab&iacute;a ense&ntilde;ado. Y por si fuera poco, <em>joderles</em> la vida a los de-m&aacute;s era divertido y por si fuera poco, incluso premiado...<br>
<br>
Vaya mundo, <strong class="marked">vaya sociedad la nuestra que seguimos re-creando</strong>...</p> ]]></description><category domain="http://www.josebamirenafernandezflorin.com/diario/varios.xml">Varios</category>
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